Fuerzas fundamentales de la naturaleza
Hemos visto fuerzas de
varios tipos —peso, tensión, fricción, resistencia de fluidos y la fuerza
normal— y veremos otras más al seguir estudiando física. Pero, ¿cuántas clases
distintas de fuerzas hay? Actualmente, se considera que todas las fuerzas son
expresiones de tan sólo cuatro clases de fuerzas o interacciones fundamentales
entre las partículas. Dos de ellas las conocemos por la experiencia cotidiana;
las otras dos implican interacciones entre partículas subatómicas que no
podemos observar directamente con nuestros sentidos.
Las interacciones
gravitacionales incluyen la fuerza familiar del peso, que se debe a la acción
de la atracción gravitacional terrestre sobre un cuerpo.
Newton reconoció que la
atracción gravitacional del Sol mantiene a la Tierra en su órbita casi circular
en torno al Sol.
La otra clase cotidiana
de fuerzas, las interacciones electromagnéticas, incluye las fuerzas eléctricas
y magnéticas. Si nos frotamos un peine por el cabello, al final el peine tendrá
una carga eléctrica; es posible usar la fuerza eléctrica para atraer trocitos
de papel. Todos los átomos contienen carga eléctrica positiva y negativa, así
que átomos y moléculas pueden ejercer fuerzas eléctricas unos sobre otros. Las
fuerzas de contacto, incluidas la normal, la de fricción y la de resistencia de
fluidos, son la combinación de todas estas fuerzas ejercidas sobre los átomos
de un cuerpo por los átomos de su entorno. Las fuerzas magnéticas, como las que
se dan entre imanes o entre un imán y un trozo de hierro, son realmente el
resultado de cargas eléctricas en movimiento. Por ejemplo, un electroimán causa
interacciones magnéticas porque las cargas eléctricas se mueven por sus
alambres.
En el nivel atómico o molecular,
las fuerzas gravitacionales no son importantes porque las fuerzas eléctricas
son muchísimo más intensas: la repulsión eléctrica entre dos protones a cierta
distancia es 1035 veces más fuerte que su atracción gravitacional. Sin embargo,
en cuerpos de tamaño astronómico las cargas positivas y negativas suelen estar
presentes en cantidades casi idénticas, y las interacciones eléctricas
resultantes casi se anulan. Por ello, las interacciones gravitacionales son la
influencia dominante en el movimiento de los planetas y en la estructura
interna de las estrellas.
Las otras dos clases de
interacciones son menos conocidas. La interacción fuerte mantiene unido el
núcleo de un átomo. Los núcleos contienen neutrones (eléctricamente neutros) y
protones (con carga positiva). La fuerza eléctrica entre protones hace que se
repelan mutuamente; la enorme fuerza de atracción entre las partículas
nucleares contrarresta esta repulsión y mantiene el núcleo estable. En este
contexto, la interacción fuerte también se denomina fuerza nuclear fuerte;
tiene un alcance mucho menor que las interacciones eléctricas, pero es mucho
más fuerte dentro de ese alcance. La interacción fuerte juega un papel
fundamental en las reacciones termonucleares que ocurren en el núcleo del Sol,
y que generan el calor y su luz.
Por último, tenemos la
interacción débil cuyo alcance es tan pequeño que es relevante sólo a una
escala de núcleo o menor. La interacción débil causa una forma común de
radioactividad, llamada desintegración beta, en la que un neutrón de un núcleo
radioactivo se transforma en protón al tiempo que expulsa un electrón y una
partícula casi sin masa llamada antineutrino electrónico. La interacción débil
entre un antineutrino y la materia ordinaria es tan tenue que el antineutrino fácilmente
podría atravesar una pared de plomo ¡de un millón de kilómetros de espesor!
Incluso cuando una estrella gigante sufrió una explosión cataclísmica llamada
supernova, la mayoría de la energía fue liberada mediante la interacción débil.
Muy conciso, y completo. Agregaría más recursos para tener una visión en el mundo real sobre los fenómenos mencionados
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